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Adoro los solitarios. Estos árboles, solos, en la nada, tienen personalidad propia y no necesitan compañía.
Cada vez que voy o regreso a mi hogar en el este de la isla, me topo con unos cuantos de estos ejemplares y siempre me han llamado la atención.
Todo el tiempo he querido fotografiarlos, pero por asuntos de seguridad, por ser una carretera de mucho tráfico y peligrosa por demás, no me he detenido a hacerlo.
Ayer fue la diferencia, ayer "Majestic" me habló, mas bien me llamó, y su grito fue tan fuerte que hizo que me devolviera antes de entrar en los cañaverales. Y ahí lo vi, aunque no tan solo, ahí estaba rodeado de pequeños árboles que al igual que yo estaban asombrados y alumbrados por su presencia y por qué no, por su majestuosidad
